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La receta para no llevarte el estrés laboral a casa

Estar “en línea” no significa que debamos trabajar día y noche, sino que más bien debemos organizar nuestro tiempo y lograr un nivel de eficiencia y eficacia con el que podamos desconectarnos y despejar la mente una vez salimos de nuestro entorno laboral.

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Por: Redacción En la mesa

Tiempo de lectura: 3 minutos

A medida que ascendemos y crecemos en la vida profesional, nuestras responsabilidades y cantidad de tareas también lo están y es muy normal que lleguemos a un momento específico en el que se nos vuelve muy difícil separar la vida laboral de la personal, pues además de la agitación del día a día, los avances tecnológicos han creado mecanismos a partir de los cuales nos mantenemos “en línea” siempre y es difícil que nos podamos desconectar totalmente de las responsabilidades del día a día.

Sin embargo, estar “en línea” no significa que debamos trabajar día y noche, sino que más bien debemos organizar nuestro tiempo y lograr un nivel de eficiencia y eficacia con el que podamos desconectarnos y despejar la mente una vez salimos de nuestro entorno laboral. Teniendo en cuenta que hay tareas que no podemos delegar y que, en algunas ocasiones, debemos ejecutar desde espacios que pertenecen a nuestra vida privada (como es el hogar), es necesario encontrar la manera de hacerlo sin que se vea afectada la vida personal. Para lograr este objetivo hay una serie de prácticas a tener en cuenta. Aquí te dejamos  En la Mesa algunas de las más importantes:

  • Comunicación efectiva: Si nos vemos obligados a llevar tareas del trabajo a la casa, es importante que seamos sinceros sobre el tema con las personas que vamos a compartir, pues así podremos asumir con mucha más tranquilidad el trabajo y las responsabilidades no se convertirán en un punto de desencuentro. Si de antemano le puedes decir a tu familia: “estaré aquí con ustedes comiendo, pero en algún momento tendré que contestar un par de llamadas”, estas personas no sentirán que estás siendo desatento y así podrás estar un poco más tranquilo por no afectar tus relaciones interpersonales. 
  • Más ocupaciones exigen mayor tranquilidad: Si acabas de asumir un proyecto o un trabajo que te generará estrés, debes tratar de tener una vida personal estable y tranquila que te ayude a soportar lo que estás viviendo en el trabajo. No puedes pretender ser autosuficiente en todos los aspectos de tu vida, por lo tanto lo adecuado es pedir comprensión y tranquilidad a las personas que te acompañan y quieren verte triunfar profesionalmente.
  • Transición trabajo – casa: Los problemas del trabajo son los problemas del trabajo y por ende deben quedarse allí. Un método interesante para “cambiar el chip” es crear pequeños rituales que te hagan entender que pasaste de tu vida pública a tu vida privada como, por ejemplo, entrar al gimnasio antes de llegar a casa, comerte un helado, o hacer un viaje en bicicleta… algo que te ayude a prepararte para entrar en un flujo diferente de interacciones y poder tener una conciencia plena cuando estés en casa.
  • Compartir tus preocupaciones: Si bien la familia es el soporte emocional básico de cualquier persona, es importante no descargar todas las frustraciones sobre esta. Por eso es vital tener un grupo de amigos sólido que te ayude a poner los problemas en común y encontrar nuevas alternativas para solucionarlos. Además, es recomendable (y necesario) contar con ayuda profesional: incluir en tu vida la terapia psicológica te ayudará a comprender tus problemas y a entenderte a ti mismo, contribuyendo a una vida personal sana y a ser mejor como miembro de una sociedad, comunidad y familia. No esperes a estar mal para pedir apoyo psicológico y deja de lado los mitos de que el psicólogo es para los “locos.
  • Claridad frente a tus jornadas laborales: Si desde el domingo puedes informar a las personas con las que más compartes que el jueves debes entregar un proyecto y es muy probable que tengas que trasnochar en la oficina hasta ese día, podrás estar más tranquilo porque serás conciente  de que nadie está esperando nada de ti. Además, los demás agradecerán la claridad.
  • Gratitud: uno de los principios que utilizan los sabios de la India y Oriente que se dedican a cuidar el espíritu a través de la meditación es el agradecimiento: agradecimiento por las tareas hechas, agradecimiento por el café compartido con los compañeros de oficina o agradecimiento por las posibilidades económicas que te entrega tu trabajo. Si agradeces lo que tienes en el presente y lo que lograste en tu día podrás ver cómo se reduce tu estrés y empiezas a medir tu vida por los logros y no por las pérdidas.

Seguir estos pasos te ayudará a separar mejor lo laboral de lo personal y, de esta manera, dejar las preocupaciones profesionales donde deben estar:  En la Mesa de tu oficina.

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