¿Por qué el multitasking no siempre es bueno?

La vida va a un ritmo frenético que nos exige estar constantemente conectados

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Por: Redacción En la mesa

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy en día tenemos cientos de cosas En la Mesa, en el escritorio de nuestro portátil, en la bandeja de entrada del computador. La vida va a un ritmo frenético que nos exige estar constantemente conectados, respondiendo a necesidades muy distintas y sin perder el rastro de ninguno de los temas.

A esa capacidad de pensar y ejecutar una gran variedad de asuntos y acciones al mismo tiempo la llamamos multitasking. Esta es una característica muy requerida en las empresas modernas puesto que habla de profesionales y personas con una gran diversidad de talentos y especialidades, que además son capaces de pasar de una actividad a otra sin problema.

Pero algo es claro: no se debe apostar al multitasking de manera desordenada porque, a futuro, puede desencadenar en fallos en la ejecución y en una sobrecarga mental que podría afectar el desarrollo de algunas de las actividades que se necesitan realizar.

Ahora, ¿el multitasking es tan bueno como dicen? Un estudio de Joshua Rubinstein, Jeffrey Evans y David Meyer, realizado a cientos de profesionales en Estados Unidos y detallado por el portal Verywell Mind, concluyó que los participantes perdían una cantidad muy significativa de tiempo mientras cambiaban de una actividad a otra, y que esto tiende a intensificarse si una actividad es mucho más compleja que la siguiente.

Los cuestionamientos alrededor del multitasking han llegado al punto de preguntarse qué tan bueno es para el cerebro. Una investigación de Clifford Nass, de la Universidad de Stanford, encontró que las personas que hacían muchas cosas al mismo tiempo y cambiaban constantemente de actividad  tenían muchos más inconvenientes a la hora de priorizar cualquier tipo de información.

Pero eso no fue lo más llamativo de todo. Este mismo estudio afirmó que cuando esas personas que hacían multitasking tenían que dedicarse a una sola actividad eran mucho menos productivos y eficientes. Esto es irónico teniendo en cuenta que las empresas prefieren a los profesionales “multitask” pero al final, en muchos casos, resultan siendo los menos efectivos. La clave está en abordar todas las tareas, por muy diversas o complejas que sean, de la mejor manera.

¿Cómo hacer mejor multitasking?

Para el profesor Nass, popular por su charla TED sobre el multitasking, existen dos maneras de reducir el impacto negativo que tiene el mal ejercicio del multitasking en nuestro cerebro:

  • La primera se resume en limitar a dos el número de cosas que realizas al mismo tiempo
  • La segunda se llama “la regla de los 20 minutos” y habla de, en lugar de estar cambiando de una actividad a otra, enfocarse ese tiempo solo en una actividad antes de pasar a la siguiente. 

Es importante aclarar que el multitasking no es bueno ni malo. Lo importante es conocer nuestra capacidad de respuesta frente a las actividades que realizamos y entender que el tiempo es un activo limitado. Es cuestión de orden y de tratar de no acabar muchas cosas al tiempo. Así tendremos mucho más orden En la Mesa y en nuestras vidas.

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