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¿Y si apagas las notificaciones?

Día a día en nuestro tiempo laboral y familiar estamos consumiendo noticias, juegos, historias de nuestros amigos, fotografías de personas que ni siquiera conocemos, entre muchas otras cosas…

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Por: Redacción En la mesa

Tiempo de lectura: 3 minutos

A todos nos ha pasado en algún momento que estamos concentrados realizando una tarea para nuestro trabajo, nos suena una notificación de WhatsApp y sin saber cómo terminamos estando durante más de una hora en nuestro smartphone mirando historias y revisando noticias que a priori no nos generaban tanto interés.

Esto tiene una explicación estructural que va más allá de lo individual: el siglo XXI con sus desarrollos tecnológicos nos ha presentado un número de posibilidades de consumo de información, que hace solo unas décadas nos resultaría impensable y hoy acapara toda nuestra atención y nos hace perder el tiempo del que no disponemos.

Día a día en nuestro tiempo laboral y familiar estamos consumiendo noticias, juegos, historias de nuestros amigos, fotografías de personas que ni siquiera conocemos, entre muchas otras cosas… y todo porque las novedades son irresistibles para nuestro cerebro. En entrevista con BBC, el psicólogo Tim Pychul, de la Carleton University, afirmó: “el problema es principalmente emocional: la distracción es un mecanismo que se activa en momentos de estrés para lidiar con los problemas”.

Esto debido a que nuestro cerebro ha sido programado para preferir recompensas inmediatas y decirle no a las tareas genera una satisfacción estilo “prefiero sentirme bien ahora”. Sin embargo, ante la infinidad de información que puede desconcentrarnos de lo que estamos haciendo, existe la posibilidad de fortalecer nuestra mente que, según los expertos, funciona como un músculo.

Según señalan muchos expertos nuestro cerebro, en sus condiciones normales, no está preparado para soportar el bombardeo de información al que nos somete internet y estar conectados todo el tiempo a través de nuestros teléfonos móviles, nos hace sentir incapaces, frustrados y mediocres frente a la ejecución de las tareas que tanto en el ámbito personal como laboral nos implica nuestra vida diaria.

Estas sensaciones, más que generar desmotivación, deberían impulsarnos para trabajar en nosotros mismos como individuos, pero entendiendo que hay un contexto global en el que la concentración de los humanos bajó de 12 segundos a finales del siglo pasado, a 8 segundos en el nuevo milenio. Entender este panorama nos ayudará a sobrellevar la frustración, pero entendiendo que si no hacemos algo contra ella podremos encontrarnos con grandes consecuencias a nivel profesional y humano.

La manera más adecuada para educar tu mente y aprender a manejar emociones de ansiedad, estrés y culpa por estar perdiendo el tiempo, es buscando un equilibrio que nos permita encontrar  y hacer un uso eficaz de la tecnología. Lo primero que debemos tener presente y representa la base de nuestro cambio y un posible control, es reconocer que necesitamos concentrarnos con mayor facilidad y que debemos controlar el uso de Internet, por lo menos en los dispositivos móviles.

A partir de allí, podremos atacar las raíces del problema que normalmente están vinculadas al excesivo número de información que llega a nuestros teléfonos y computadores sin que lo estemos filtrando: notificaciones. Las notificaciones son conocidas por los psicólogos como un “disparador externo” que es el encargado de iniciar un ciclo adictivo a partir del cual podemos pasar varias horas navegando en la red.

Esta particularidad se da debido a que nuestras líneas de pensamiento se ven interrumpidas y no somos capaces de crear flujos productivos que nos ayuden a realizar las tareas. La impotencia para completar lo que se nos ha asignado, termina por generar sensaciones de estrés, ansiedad y frustración que dejan como resultado un círculo vicioso del cual es muy difícil salir pues (como ya lo explicamos) nuestro cerebro necesita dopamina y esta es brindada por los pequeños ciclos de procrastinación que encontramos virtualmente.

Una vez que entendemos todo esto, queda clara la necesidad de desactivar las notificaciones de todos nuestros equipos, pues es mucho más fácil hacer una dieta si no se tiene en la nevera una torta de chocolate. Aquí algunos consejos que pueden ser útiles para llevar a cabo el proceso de desconexión y trabajo mental:

  • Desactiva todas las notificaciones en tu smartphone y computador.
  • Crea ciclos de trabajo en los que puedas apagar tu teléfono.
  • Usa aplicaciones que bloqueen las páginas a las que entras con mayor frecuencia: Freedom o Self Control.
  • Establece momentos específicos del día para responder mensajes y correos.
  • Controla el tiempo que estás perdiendo en Internet para lograr una comprensión general del problema
  • Practica yoga o meditación por lo menos una vez a la semana, para que aprendas a controlar tu mente y a tener conciencia plena sobre el momento que estás viviendo, sin pensar en lo que pasó o está por pasar.

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